domingo, 26 de abril de 2015

16

Hacía mucho que quería hablarte, así, sin llegar a hacerlo. De todo el jodido universo, la única persona que pensé que siempre estaría cerca, eras tú. Y miranos, a metros y tan lejos. Aún hoy busco una explicación convincente, un hecho, una frase que en tu mente hiciese click y se acabara. Tu y yo.
Si pudiera decir en algún momento que he sido feliz, han sido esas tardes de viernes, quedando donde siempre y llegando tarde, planeando la vida mientras nos dirigíamos a ninguna parte. A veces pensaba que nada podía empeorar y es ahora cuando me doy cuenta de que tengo el mundo patas arriba y no te puedo llamar. No puedo hacerlo porque sé que no te gustaría escucharme llorar, porque el orgullo se ha adueñado de mi y he dejado a la intemperie los recuerdos, para que se acaben de romper, como si doliera algo menos.
Sabes que me iré, desde que nos conocimos eres consciente de lo que anhelo ser libre, pero de alguna forma sé que nos volveremos a encontrar ahí fuera, de que algún día se interpondrá un café entre tu y yo.

sábado, 28 de marzo de 2015

Let me go.


Ahora lo entiendo, no del todo, pero quizás en mayor medida que ayer. No nos dijimos adiós. Ese fue nuestro puto problema, o al menos, el mío. No se terminó de forma abrupta, sino lenta y dolorosamente y qué quieres que te diga, sabes que prefiero morir rápido a la agonía. Y así ha sido. Insensata de mi he continuado agonizando, auto abriendo las cicatrices, para que nunca cerraran del todo, para que jamás te fueras por siempre. Pero creo que es hora. Tienes que dejar de ser mi Peter Pan, tienes que dejarme crecer e ir. Y no sé cómo lo harás si no tienes ni puñetera idea de nada de esto. Si para ti quizás dejé de existir aquella misma noche de septiembre.
No tengo ni idea de cómo lo haré, no sé si al final del día podré contar los días que no pienso en ti, aunque no hacerlo sea mi forma particular de revivirte. Lo voy a intentar, una sola vez más.

martes, 6 de enero de 2015

Stuggles

No entiendo cómo es capaz un ser humano de vivir sin poder confiar en el resto, ¿dónde deja eso a la humanidad?
Es cierto que la naturaleza humana nos hace desconfiar, pero también debemos albergar algo de bondad, o este mundo carecería de sentido. Al menos el mio. No concibo mi día a día sin confiar en las personas que me rodean, los más cercanos, pero sobre todo no logro entender cómo eres capaz de dejar entrar a alguien en tu vida, de la forma que sea, sin creer que será minimamente decente. ¿De qué otra forma podríamos convivir o entablar conversación con alguien? Desconfiar de todo el mundo, supone vivir con miedo, y aunque ese sentimiento de pánico escénico está ahí, de forma intrínseca, no podemos dejar que se apodere de nosotros. Lanzarte al vacío, a veces es lo puñetero mejor del mundo. Si te das, aprendiste. Si te sale bien la jugada... :)

sábado, 15 de noviembre de 2014

Blue, always blue.

Volviste para irte de nuevo, ya no sé que hacer. No sé cómo sacarte de mi cabeza, aunque ya estás fuera del resto de mi vida, pero aún recuerdo tus ojos azules, ese es mi puto problema.

lunes, 3 de noviembre de 2014

At the.

Sigo mirando inconscientemente cada red social que me ataba a ti, te tenga en ella o no. Sigo pensando que quizás me hablarás algún día, que querrás volver a saber de mi, pero sé que pensando eso sólo me engaño a mi misma. Aquí ha empezado a hacer frío y tu estarás en tierras de libras. No puedo decirte que te deseo lo mejo, no me sale. No por que no lo haga, sino porque supondría hurgar en una herida que empieza a supurar.
Me tengo que dar tiempo, asi que por favor, no vuelvas, aunque me duela, y mucho, borrame.

domingo, 2 de noviembre de 2014

It´s hard

A veces los puntos finales acaban precedidos de otros dos. ¿De dónde sacas el valor para borrar una historia? ¿Se borran realmente? No es pasar página, es cerrar el libro. La cuestión es que no sé si tengo ganas de abrir otro, de empezar a leer de nuevo, poco a poco. Vuelvo a estar perdida, y ya no sé encontrarme.

domingo, 19 de octubre de 2014

La mierda de decidir y otros cuentos

Sigo perdida. En el camino de no saber qué rumbo tomar. Debatiéndome entre la senda de no fallarme a mi o no fallar al resto. No sabía que esto podía pasarme a mi, siempre con todo tan claro, tan decidido, tan premeditado. Quizás sea porque ha llegado el momento clave y no lo esperaba, o sí y me ha pillado totalmente en bragas, que también. 
Hace 4 años tomé una decisión, que para bien o para mal, me ha condicionado hasta día de hoy. Ahora toca, de nuevo, sentarse frente al espejo y preguntarme qué quiero. Qué pregunta más sencilla, ¿no? Pues no, es de todo menos sencilla, es la puta pregunta más complicada de estrellas para arriba y para abajo, ¿qué quiero? Yo qué se. Quiero tanto y ni siquiera sé por donde empezar, o quiero menos de lo que quería hace años. Quizás el problema es que he simplificado y ahora toca tomar esas riendas sin saber si el caballo se va a desbocar de un momento a otro. Arriesgate, es cierto, el riesgo está ahí para tomarlo. Pero también el miedo a fallar, a fracasar y a tener que dar un paso atrás. Aunque sin duda dar un paso atrás para tomar perspectiva no es malo, no es el fin del mundo, pero quizás si el fin de mi paciencia. Qué coño sé yo.